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Tu Problema es Mi Problema – También somos Chile

Publicado en el Cuerpo de Reportajes del Diario de Aysén, Domingo 26 de Febrero de 2012

Hay una expresión que escuché apenas llegué a esta región, y era que Chile se acababa en Puerto Montt, y con el correr del tiempo me di cuenta de que en muchos aspectos eso era dolorosamente cierto. En ese sentido las personas que hemos llegado y nos quedamos, a pesar del costo de la vida y de un clima que por momentos es muy rudo, nos conformamos con vivir en uno de los lugares más hermosos del mundo, con gente buena y sencilla y con una tranquilidad que el resto de nuestros compatriotas envidia.

Sin embargo, también es cierto que por años, ya sea por pasividad propia o por descuido de distintas administraciones centrales, un conjunto de problemas han ido quedando en el olvido y acumulándose en el tiempo, lo que claramente es un caldo de cultivo que algún día tenía que florecer, y lo hizo.

No deja de ser paradójico que el mismo día que se anunciaban cifras espectaculares de crecimiento económico para la región, que hacían olvidar las realmente desastrosas del año anterior, estallara un conflicto social sin precedentes en nuestra región, liderado precisamente por el sector que explicaba en gran parte esas buenas cifras, la pesca. De ahí a que el resto de la comunidad se adhiriera con demandas perseguidas por años, fue un paso natural.

El escenario de soluciones en todo caso es complejo. A diferencia de lo ocurrido en Magallanes el año pasado, donde el motivo de movilizaciones era preciso y claramente identificable, el abanico de puntos que tratamos de resolver, bajo una bandera que tampoco tenemos, es tan amplio que se corre el serio riesgo de no obtener buenos resultados si no se negocia bien, por lo que se hace imprescindible concentrarse en aquellos elementos que una vez solucionados faciliten el camino a los demás.

A mi juicio hay cuatro temas preponderantes, el costo de combustible, el costo de servicios de agua y electricidad, la deficiente conectividad vial y de comunicaciones, y la precariedad de la atención en salud. Lamentablemente, siendo el problema de la pesca artesanal, que inició todo esto, muy complejo y urgente, sigue siendo un problema sectorial que ya fue ampliamente superado por las demandas regionales postergadas por años; y presiento que cuando todo esto termine, será un capítulo aparte y probablemente sin soluciones de fondo.

No pierdo la esperanza por cierto de que las soluciones lleguen, ojalá para resolver los requerimientos de todos, lo que ciertamente es poco probable, pero al menos de la gran mayoría, porque realmente los necesitamos. Pero no puedo dejar de preocuparme por la poca asertividad y mucha indolencia que han mostrado las autoridades centrales para facilitar las soluciones, así como tampoco el poco control que aparentemente tienen los dirigentes locales sobre los sectores más radicales, algunos de los cuales han desatado sin miramiento alguno la violencia y el saqueo, malas costumbres traídas de otros lados y que no tienen nada que ver con la identidad patagónica, que con manos honestas y a rostro descubierto construyó esta región.

Por cierto que este tipo de movimientos tienen un costo, y el que estamos pagando sobretodo en el turismo no es menor, ya que no se puede medir en cifras concretas de hoy, sino en la imagen para el futuro. Mientras escribo esto veo por la ventana de la oficina a turistas caminando por las calles con sus maletas, buscando algunos casi con desesperación, la manera de salir de aquí a través de caminos cortados por distintos gremios, cada uno con su propia y justificada demanda. Muchos de ellos no van a volver, ni sus familias, ni sus amigos, por lo que espero de todo corazón que ese precio que estamos pagando realmente valga la pena, de lo contrario todo esto no sería más que un gran balazo en los pies. Y ese error, aceptémoslo, nos importaría y lo sufriríamos sólo nosotros.

Hagamos las cosas bien, consigamos soluciones concretas para carencias que han estado postergados por demasiado tiempo y no nos generemos nosotros mismos más problemas.

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  1. Alejandra Riquelme
    febrero 27, 2012 en 20:12

    Buenísima columna Gabriel, sabias, sentidas, sinceras y verdades cada una de las ideas expuestas. Ojalá tengan la posibilidad de ver algunas de las soluciones concretas por las cuales esperan hace tiempo. Un abrazo.

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